Categoría: Salud y Bienestar

  • Comer mejor sin convertir la mesa en un castigo

    Comer mejor sin convertir la mesa en un castigo

    Una alimentación saludable fracasa cuando sólo puede sostenerse durante unos días. Comer mejor implica mirar el conjunto: calidad de los alimentos, horarios, sueño, movimiento, contexto social y la posibilidad real de disfrutar lo que se come.

    En el archivo de Salud y Bienestar de Capital CDMX aparece con frecuencia una idea que VIVIRTE quiere conservar y actualizar: los hábitos importan más cuando forman parte de una vida posible.

    Menos dogma, más patrón

    Priorizar verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y fuentes adecuadas de proteína es una base más útil que dividir los alimentos entre “buenos” y “malos”. La frecuencia y las porciones también forman parte de la ecuación.

    El ayuno y otras estrategias de horario alimentario pueden ser objeto de investigación, pero no son universales ni deberían iniciarse como tratamiento sin considerar el estado de salud de cada persona.

    La mesa también es placer, cultura y compañía. VIVIRTE abordará nutrición desde esa combinación: evidencia suficiente para decidir y libertad suficiente para vivir.

  • El microbioma: ese ecosistema que también alimentamos

    El microbioma: ese ecosistema que también alimentamos

    Dentro del intestino conviven bacterias, virus y otros microorganismos que forman un ecosistema complejo: el microbioma. Su estudio se ha convertido en una de las áreas más activas de la investigación sobre nutrición y salud.

    La alimentación es uno de los factores que puede modificar esa comunidad. Patrones ricos en vegetales, frutas, legumbres, granos integrales y fibra se han estudiado por su relación con una mayor diversidad microbiana y con distintos resultados de salud.

    Fibra, fermentados y contexto

    Los alimentos fermentados y las fibras prebióticas también despiertan interés científico. Pero hablar del microbioma exige cautela: no existe un alimento único capaz de “arreglar” el intestino ni todos los productos probióticos producen el mismo efecto.

    La mejor lectura es menos espectacular y más útil: variedad alimentaria, suficiente fibra y un patrón sostenible importan más que perseguir una bacteria de moda.

    Adaptado para VIVIRTE del archivo de Patricia Chico Aldama en Capital CDMX.

  • Dormir bien también es salud: cuando el cansancio deja de ser normal

    Dormir bien también es salud: cuando el cansancio deja de ser normal

    Dormir mal no es sólo amanecer cansado. Los trastornos del sueño pueden afectar la salud física, mental y el rendimiento cotidiano, y muchas veces pasan años antes de que una persona los identifique.

    Especialistas en medicina del sueño han puesto el foco en problemas como el insomnio, la apnea obstructiva y el síndrome de piernas inquietas. La clave no está en perseguir una noche perfecta, sino en reconocer cuándo el descanso dejó de ser reparador.

    ¿Qué señales conviene observar?

    Ronquidos intensos acompañados de pausas respiratorias, despertares frecuentes, somnolencia excesiva durante el día o dificultad persistente para conciliar el sueño justifican una valoración profesional.

    El descanso participa en procesos metabólicos, cardiovasculares, neurológicos y emocionales. Por eso, dormir bien debe entenderse como parte del cuidado de la salud y no como tiempo perdido.

    Un hábito que merece atención

    Horarios relativamente regulares, un ambiente adecuado y revisar los factores que interrumpen el sueño pueden ayudar, pero cuando el problema persiste es importante evitar el autodiagnóstico y buscar atención especializada.

    Adaptado para VIVIRTE a partir de la cobertura de Capital CDMX sobre medicina del sueño.

  • Hospital General de México lleva la inteligencia artificial a la investigación en salud

    Hospital General de México lleva la inteligencia artificial a la investigación en salud

    El Hospital General de México “Dr. Eduardo Liceaga” abrió un Centro de Investigación en Aplicaciones Tecnológicas para la Salud con el objetivo de integrar inteligencia artificial, ciencia de datos y herramientas digitales a la investigación médica y la operación hospitalaria.

    El proyecto contempla desarrollos para mejorar la experiencia de pacientes, agilizar procesos y ampliar la colaboración con universidades, centros de investigación e instituciones públicas.

    Tres líneas de trabajo

    El centro trabajará en aplicaciones para optimizar la gestión hospitalaria y la comunicación entre sistemas; análisis de grandes volúmenes de datos mediante modelos predictivos; y diseño y validación de algoritmos de inteligencia artificial para apoyar diagnósticos, investigación clínica y procesos asistenciales.

    Entre sus primeros desarrollos está el Sistema de Administración y Gestión Archivística (SAGA), creado en coordinación con el Archivo General de la Nación, el Instituto Politécnico Nacional e ITC Complements, que utilizará inteligencia artificial para registrar, clasificar y canalizar oficios.

    La estrategia también contempla historia clínica electrónica, digitalización de trámites y resguardo seguro de información, como parte de la transformación digital del hospital.

    Información basada en la cobertura de Capital CDMX sobre la apertura del Centro de Investigación en Aplicaciones Tecnológicas para la Salud.

  • El envejecimiento saludable: una oportunidad para vivir más y mejor

    El envejecimiento saludable: una oportunidad para vivir más y mejor

    Durante mucho tiempo se pensó en el envejecimiento como un proceso inevitable sobre el que poco podía hacerse. La evidencia científica ha cambiado esa mirada: aunque el tiempo no se detiene, sí podemos influir en la forma en que envejecemos.

    La Organización Mundial de la Salud estima que para 2050 la población mundial de personas mayores de 60 años se duplicará. El cambio representa un reto para los sistemas de salud y, al mismo tiempo, una oportunidad para impulsar una vida más independiente y con mayor bienestar.

    Cuidarse empieza mucho antes de la vejez

    Los hábitos adquiridos durante la infancia, la adolescencia y la edad adulta tienen repercusiones sobre la salud futura. Una alimentación equilibrada, actividad física regular, evitar tabaco y exceso de alcohol, controlar el estrés y mantener revisiones médicas ayudan a reducir riesgos asociados con enfermedades crónicas y discapacidad.

    La actividad física sigue siendo una de las intervenciones más accesibles: caminar, nadar, bailar o realizar ejercicios de fuerza ayuda a conservar masa muscular, fortalecer huesos y mejorar la salud cardiovascular y emocional.

    También envejecen nuestras relaciones con el mundo

    Aprender, mantener relaciones sociales significativas, participar en actividades culturales y estimular la memoria favorece la actividad cognitiva. El estudio de la microbiota y de la inflamación crónica de bajo grado también ha abierto nuevas líneas para comprender mejor el envejecimiento.

    Desde la salud pública, envejecer bien no depende sólo de decisiones individuales. Requiere entornos seguros, servicios de salud, oportunidades educativas, redes de apoyo e inclusión.

    La idea central es sencilla: nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para empezar a cuidar la salud. Las decisiones de hoy pueden ayudar a preservar independencia y calidad de vida mañana.

    Por Patricia Chico Aldama, médica cirujana, maestra en Salud Pública e investigadora. Adaptado para VIVIRTE a partir de su trabajo publicado originalmente en Capital CDMX.