MezcalFest: lo que una feria nos cuenta sobre la cocina y los productores tradicionales
Más allá de las degustaciones, el encuentro en Roma Sur puso en el centro a productores, cocineras tradicionales y proyectos culturales.

Por
Redacción
VIVIRTE
9 de octubre, 2026 · 2 min de lectura

Una feria gastronómica puede ser mucho más que un recorrido de degustaciones. La decimotercera edición de MezcalFest, celebrada el 3 y 4 de octubre en la colonia Roma Sur de Ciudad de México, reunió a productores de destilados, cocineras tradicionales, artistas y público interesado en conocer distintas expresiones de la cultura alimentaria.
Según el balance difundido por los organizadores, participaron más de 100 expositores de 16 estados y asistieron aproximadamente 4 mil 500 personas. Se trata de cifras reportadas por el festival, no verificadas mediante un conteo independiente.
Conocer a quien produce cambia la experiencia
Cuando el público conversa con un productor, puede preguntar por el origen de una materia prima, los métodos de elaboración, la historia familiar del oficio y la manera en que se distribuye el producto. Esas preguntas ayudan a mirar la gastronomía como trabajo, territorio y transmisión de conocimientos, no solamente como consumo.
El festival informó que su programa de apoyo a maestros mezcaleros cubrió traslado, hospedaje, viáticos y un espacio de exhibición sin costo. Es un mecanismo relevante para reducir barreras de participación, aunque para evaluar sus resultados haría falta conocer cuántos productores se beneficiaron y qué oportunidades obtuvieron después.
Cocina, artesanía y memoria
La presencia de cocineras tradicionales y proyectos artísticos permitió reunir distintas prácticas culturales en un mismo espacio. La cocina regional y la artesanía cuentan historias sobre ingredientes, técnicas y comunidades. Darles visibilidad exige reconocer a sus autores y evitar tratar las tradiciones como simples adornos de una experiencia turística.
Disfrutar sin convertir el alcohol en una promesa de salud
El valor cultural de una bebida no significa que su consumo sea beneficioso para la salud. Ninguna bebida alcohólica es necesaria para una alimentación equilibrada y el alcohol implica riesgos. También es posible acercarse a estas tradiciones a través de la comida, las conversaciones con productores y las actividades culturales, sin beber.
La edición concluyó con actividades musicales y artísticas. Su balance invita a una pregunta más amplia: ¿cómo lograr que la visibilidad de una feria se traduzca en relaciones comerciales justas y duraderas para quienes sostienen los oficios tradicionales?
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