Una buena mesa no necesita solemnidad. Puede empezar con pan, una jarra de agua, algo sencillo de comer y la decisión de prestar atención a quienes están sentados alrededor.
La gastronomía que interesa a VIVIRTE no será únicamente una colección de restaurantes. Queremos hablar de ingredientes, cocina, vino, mercados, hospitalidad, memoria y del placer de compartir.
Recibir también es una forma de cuidado
Preparar una mesa implica pensar en el otro: qué se va a comer, cuánto tiempo queremos permanecer ahí, qué música acompaña y qué detalles hacen que nadie tenga prisa por levantarse.
Habrá recetas, rutas, productores, cocineros y lugares, pero también cultura gastronómica. Porque comer es una necesidad; comer bien, con atención y compañía, puede convertirse en una de las artes cotidianas de vivir.







